Mònica (otro nombre ficticio), de 35 años, maestra de primaria de Barcelona, fue una de las mujeres atendidas en el SARA que ya recibió el alta de la terapia. “En esos momentos piensas que no puedes salir de esta espiral, pero sí que se puede. Antes tenía miedo de ir por la calle por si me lo encontraba. Hoy siento que él ya no puede conmigo: si me lo encuentro, lo enfrentaré. O iré a un bar y diré: ‘este tío me está acosando, ¿podéis llamar a la policía? ”.
"ANTES TENÍA MIEDO DE ENCONTRARME A MI EX. HOY SIENTO QUE EL YA NO PUEDE CONMIGO: SI ME LO ENCUENTRO, LO ENFRENTARÉ".
La psicóloga trabajó con Mònica para que liberara su sentimiento de rabia. Lo resume así: “Acabo dejando a mi ex porque es muy autoritario y me controla pero él no lo aceptaba y empezó a perseguirme. Yo le digo que me deje tranquila pero, como no lo hace, le tengo que denunciar, con todo lo que eso representa: soy yo la que tiene que explicar sus intimidades -una y otra vez: al SARA, a la policía, al juzgado-, soy yo yo la que tiene que dar la cara, la que tiene que faltar al trabajo para ir al juzgado, donde siento que me están juzgando a mí, cuando lo único que quiero es acabar con todo eso lo antes posible y rehacer mi vida sin miedo y paranoia”.
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