lunes, 12 de abril de 2021

Las víctimas invisibles de la Violencia de Género (parte 6)

Conclusiones y pautas7

• La exposición a actos violentos contra la madre impacta directamente en los menores, con altas probabilidades de causarles daños severos en su desarrollo a corto y largo plazo. La historia del niño no es ajena a la historia de pareja. Por tanto, como parte de la evaluación, es necesario entrevistar a la madre, para disponer de toda la información posible sobre la violencia en la familia (por ejemplo, inicio y tipos de violencia, intensidad, frecuencia, formas de exposición de los menores, reacciones de los mismos a las agresiones). Según nos permita la edad de los niños, deberá explorarse su recuerdo y percepción de sucesos violentos durante y tras la convivencia.

• No todas las niñas y niños expuestos padecerán problemas clínicamente significativos, si bien se desconoce tanto la proporción de menores resilentes como los factores y moderadores que explican este hecho. La evaluación debe ser especialmente cuidadosa, tener en cuenta el diagnóstico diferencial, incluir múltiples informantes, escalas de adaptación infantil y cuestionarios específicos. Además de entrevistas individuales con madre, menor y observaciones de la interacción de ambos, la información directamente aportada por la escuela y otros cuidadores es muy importante. Deben recogerse aspectos positivos, "fortalezas" del menor y su entorno, pero también aspectos que puedan perjudicar de alguna manera (por ejemplo, situación socioeconómica, problemas de salud de los principales cuidadores, relaciones entre hermanos).

• La violencia contra la mujer, y la consiguiente exposición a ella, sucede durante la convivencia y tras la separación. Para estas niñas y niños puede resultar muy difícil romper el secreto de la violencia en sus familias anteriores, pero no menos hablar sobre aspectos del régimen de visitas que pueden ser negativos. Las figuras paterna y materna deben ser abordadas respetando los sentimientos de los menores, y debemos estar atentos a signos que nos indiquen la posibilidad de manipulación de los niños, o la existencia de acoso tras la ruptura de pareja.

• Estas niñas y niños tienen un elevado riesgo de ser objeto de malos tratos físicos, psicológicos, sexuales y ser atendidos de forma negligente, en el contexto del maltratador. Por ello, otro elemento importante de la evaluación e intervención será la investigación de posibles indicadores de maltrato infantil.

• Las consecuencias para la salud mental de niños y niñas abarcan principalmente los trastornos de conducta, ansiedad y miedos, depresión, agresividad, baja autoestima y signos de trauma y estrés post-traumático. Esta no es una lista exclusiva, por lo cual debemos mantener un amplio espectro de dificultades en mente (por ejemplo, comportamientos regresivos, enuresis y encopresis, problemas del sueño, etc.), pero resultará útil disponer de experiencias en la evaluación e intervención en estos cuadros.

• Puede haber dificultades en el desarrollo de habilidades sociales, y creencias sobre la aceptabilidad de la violencia en las relaciones. Este es un aspecto importante no sólo de cara a futuras relaciones, sino también en tiempo presente, porque la relación con los iguales será fundamental, por ejemplo, para la recuperación de preadolescentes, adolescentes y jóvenes.

• El vínculo materno filial es objeto de ataques directos por parte del agresor, y a la vez un elemento sustancial en la recuperación de los menores. Parte importante de los objetivos será la evaluación del vínculo entre madre e hijos, y el restablecimiento (y a veces establecimiento) de una relación saludable entre ellos.

• Son necesarios estudios de calidad que faciliten el diseño y la implementación de programas de intervención precoz (protocolos de evaluación de riesgo).

• Es necesario sensibilizar a todos los profesionales en contacto con la infancia (salud, educación, policía, servicios sociales, puntos de encuentro) del problema del maltrato a menores y de las consecuencias de este maltrato en el desarrollo del niño en todas las esferas: física, cognitiva, afectiva, social y emocional.

 


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